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La ansiedad se extiende entre los jóvenes ante las presiones sociales

Encontrar un trabajo, lograr independizarse, ganar lo suficiente para llegar a fin de mes, y además, ser tener tranquilidad y ser feliz. Para muchos jóvenes entre 18 y 25 años, estas metas no solo parecen lejanas sino casi inalcanzables. En 2025, la llamada generación Z, se enfrenta a una combinación de factores que afectan a la salud mental. La falta de recursos para encontrar trabajo, la dificultad para emanciparse y una continua exposición a las redes sociales está provocando una ansiedad generalizada

Según datos del Instituto de la Juventud (INJUVE), los jóvenes retrasan cada vez más su salida del hogar familiar y manifiestan mayores niveles de preocupación por su futuro económico y laboral. La última encuesta registrada de 2025, manifesta un 18,96% de paro en menores de 30 años. Lo que significa en dificultades para independizarse. Esto produce ansiedad, agotamiento emocional y una sensación constante de no estar “a la altura”.

La ansiedad ya no es algo individual, sino una enfermedad colectiva. 1 de cada 7 jóvenes tiene algún trastorno mental, siendo la depresión y la ansiedad los más generalizados. Los psicólogos reconocen que hay cada vez más personas que acuden a consulta por ansiedad. 

“Cada vez llegan más personas jóvenes con síntomas de ansiedad. Con pensamientos obsesivos sobre el futuro y una sensación constante de abarcar mucho y no saber por dónde comenzar”, explica la psicóloga Cinta Vázquez. “No es un problema puntual, es un estado emocional prolongado”.

Esta ansiedad tiene un componente generacional. Los jóvenes crecen sabiendo que tendrán más dificultades que generaciones anteriores para acceder a vivienda, estabilidad laboral o proyectos vitales a largo plazo. “La sensación de inseguridad afecta directamente a la autoestima y a la capacidad de imaginar un futuro”, añade la psicóloga.

Muchos jóvenes coinciden en una idea: sienten que van tarde. Tarde para encontrar un trabajo estable, tarde para independizarse, tarde para lograr algo. Aunque la realidad se encuentre lejos de esa idea.

Según los datos de Eurostat de 2024, la edad media de salida del hogar familiar continúa aumentando. La edad suele rondar los 30 años, aunque las estadísticas destacan que las mujeres se van antes que los hombres. Mientras, los salarios juveniles no permiten afrontar alquileres cada vez más altos, lo que retrasa aún más esta situación. Esta brecha entre expectativas y realidad genera frustración y culpa.

Gráfica problemas psicológicos (ansiedad) por porcentaje de géneros – Informe Ministerio de Sanidad

“Estudias, haces prácticas durante meses donde no recibes muchas veces ni las gracias, encadenas trabajos mal pagados… y aun así sientes que no avanzas. Claro, eso si logras encontrar trabajos”, cuenta un joven de 20 años. “Ves vidas a través de redes, perfectas normalmente, y te comparas”. 

Las redes sociales afectan a la situación

Las redes sociales están jugando un papel clave en su intensificación. No generan el problema, pero lo hacen más visible y constante. “Antes comparabas tu vida con tu entorno cercano. Hoy te comparas con millones de personas”, resume. 

En plataformas como Instagram o TikTok, el éxito aparece como inmediato, constante y universal. Emprendedores jóvenes, vidas aparentemente perfectas y discursos de productividad extrema dominan las redes. Todo esto es consumido constantemente por los jóvenes. Generando una sensación de que no valen.

El problema es la comparación sin límites en aspectos cómo: el trabajo, el dinero, los viajes, el reconocimiento social…Todo aquello que parece medirse públicamente. “Sabes que no es real, pero aun así te afecta”, explica una estudiante de la Universidad de Sevilla. “Ves a gente de tu edad, o incluso más jóvenes, y te preguntas qué haces mal para no lograrlo”.

Persona escribiendo en una cuaderno – Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Las consecuencias de esta ansiedad aparecen pronto. El insomnio, el cansancio crónico, la irritabilidad  y una sensación permanente de presión acompañan a muchos jóvenes en su día a día. Les impide desarrollar su día con normalidad. 

“El descanso se ve gravemente afectado”, explica Cinta. “El cerebro necesita descanso, conseguir dejar de estar pendiente de lo que hace el resto. Pero cuando el móvil está presente, la desconexión es imposible”. Según el Ministerio de Sanidad, los problemas de salud mental en población joven han aumentado en los últimos años, especialmente los relacionados con ansiedad y depresión.

La solución no es abandonar las redes, pero sí aprender a convivir con ellas. Saber, que antes las comparaciones eran en un entorno más cerrado y ahora se ha ampliado. “Pedir a los jóvenes que se desconecten no es realista”, afirma la psicóloga. “La solución está en establecer límites y en conseguir desarrollar una mirada crítica sobre lo que se consume”.

A pesar de la incertidumbre, el agotamiento y la ansiedad, esta generación destaca por más valores. Muchos jóvenes piden un cambio en el modelo de educación: menos presión y más margen para el error. Que se les permita ser adolescentes sin la mirada de reproche si no hacen lo que se considera “éxito”. 

“Solo quiero sentir que voy a mi ritmo y que eso sea suficiente para alcanzar lo que deseo en mi vida”, resume uno de ellos. “Que tal vez, lo logre sin trabajar 8 horas mientras me saco una carrera y además mantengo una vida social, viajo y soy buen hijo”. 

En un contexto marcado por la precariedad laboral y la dificultad de acceso a la vivienda. Muchos jóvenes no piden privilegios, sino estabilidad, tiempo y comprensión. La incetidumnre económica, la presión social y la exposición constante a modelos de éxito poco realistas afectan directamente a la salud mental.

Los profesionales de la salud mental coinciden que para abordar esta situación es necesario una mirada colectiva que se tenga en cuenta los factores sociales, económicos y culturales que tienen esta generación. Mientras, los jóvenes buscan construir un lugar en un sistema que avanza a un ritmo diferente al suyo. Construir un futuro sin que la ansiedad se convierta en el punto central.

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