Navidad en Venezuela
En Venezuela, la Navidad es una celebración prolongada y profundamente comunitaria. Desde octubre comienzan los festejos, los encuentros con amigos y las parrandas, un ciclo de música popular en el que grupos recorren casas cantando y compartiendo. Cada familia aporta lo que tiene, reforzando una lógica de celebración colectiva donde nadie queda fuera.

La gastronomía es uno de los pilares de estas fechas. La hallaca es el plato central y símbolo de unión familiar. Su preparación convoca a varias generaciones alrededor de la mesa: masa de maíz, guiso de carnes, aliños, pasas, aceitunas y alcaparras, todo envuelto en hoja de plátano y cocido lentamente. “Hacer hallacas es un ritual, se juntan las familias y se cocina durante horas”, explica Merliana, venezolana residente en España.

Junto a ellas, el pernil al horno, el arroz, las lentejas y una abundancia de frutas —símbolo de prosperidad— completan una mesa pensada para compartir. Las comidas no se repiten solo una noche: durante días hay reuniones, fiestas y visitas constantes entre familiares y amigos.
El cierre del año mantiene ese espíritu colectivo. El 31 de diciembre se vive como un encuentro abierto, donde vecinos y amistades se reúnen para despedir el año con abrazos, música y afecto. Para quienes migran, esta dimensión comunitaria es una de las que más se extraña, y preservar estas tradiciones se convierte en una forma de mantener vivo el vínculo con el hogar.
